Newsletter · cada jueves

Lo que el canal necesita saber, en tu correo.

Una lectura editorial de la industria, sin relleno y sin spam. Te das de baja cuando quieras.

Lo que conviene saber

28 SEP 2026 · 6 MIN DE LECTURA

Tarjetas de proximidad: no todo es HID.

125 kHz o 13.56 MHz: qué guarda cada tarjeta, cuál se copia y qué debe leer el lector del multifuncional.

Por Redacción IMAGIZY

▶ Escucha este análisis

—Nada más configúrenme el lector del multifuncional para la tarjeta HID que ya usamos en la puerta.

El cliente lo dice seguro, y el canal anota «tarjeta HID». Pero HID no es una tecnología: es una marca. Detrás puede haber una tarjeta que se copia con facilidad o una cifrada que tu lector no sabe leer. Para saber cuál tienes enfrente, primero hay que entender las dos familias de tarjetas de proximidad.

Lo básico. Por fuera todas funcionan igual: no tienen pila y toman del lector la energía para contestar. Lo que cambia es la frecuencia en la que hablan, y esa frecuencia marca en buena medida cuánto puede guardar la tarjeta y qué tan segura puede ser. Hay dos: 125 kHz, la baja frecuencia, y 13.56 MHz, la alta.

125 kHz: la tarjeta que dice su número. Es la más antigua de las de proximidad y la de muchos controles de acceso de edificios. Guarda muy poco: básicamente un número. En muchos sistemas antiguos, ese número tiene dos partes, un código del sitio y un número de tarjeta, con un cupo limitado de combinaciones (NIST, 2018). Cada vez que se acerca a un lector, la tarjeta dice ese número, siempre el mismo y, en casi todos los casos, sin cifrar. Piénsalo como un gafete que dice su número en voz alta a cualquiera que se lo pregunte: no pide contraseña, así que quien lo escucha puede grabarlo en otra tarjeta.

  • A favor: se lee rápido y sin detenerse, con solo acercarla al lector, y está instalada en muchísimos edificios.
  • En contra: se copia con facilidad. En un aviso que publicó la agencia de ciberseguridad de Estados Unidos, la propia HID recomienda desactivar en los lectores las tecnologías heredadas, y pone de ejemplo su HID Prox (CISA, 2024).

13.56 MHz: la tarjeta que pide contraseña. Es la alta frecuencia, la misma del NFC, la comunicación de corto alcance que traen muchos teléfonos. Aquí la tarjeta ya no es solo un número: tiene memoria, medida en kilobytes y repartida en compartimentos separados.

  • A favor: las modernas, como DESFire, cifran lo que guardan, y tarjeta y lector se comprueban con una clave antes de entregar la credencial; leer los datos no basta para clonarlas (CISA, 2024). Y la credencial puede vivir en el teléfono: Apple ya permite llevar el gafete de empleado en su cartera digital, en las empresas que lo habilitan, y un fabricante de chips para tarjetas proponía en 2022 que una sola credencial móvil sirviera para la puerta, el estacionamiento, la impresora y el comedor.
  • En contra: a menudo hay que acercarla más al lector y, con algunas, sostenerla un momento. Y no todas son seguras: MIFARE Classic, de las primeras de alta frecuencia, tiene el cifrado roto desde 2008, y su propio fabricante recomienda otras familias para usos de seguridad (Salto, 2024).

HID es una marca. HID Global pertenece al grupo ASSA ABLOY, y su línea de tarjetas de 125 kHz se llama HID Prox. Pero en esa misma frecuencia conviven decenas de tecnologías de otras marcas, como la EM4100. Y HID también vende tarjetas de 13.56 MHz, como Seos. Así que «tarjeta HID» puede ser tanto la que dice su número como la que pide contraseña.

¿Cuánto pesa todavía la vieja? Según un estudio mundial de HID publicado en 2024, una de cada tres organizaciones encuestadas aún admitía tarjetas de 125 kHz (Campus ID News, 2024). No encontramos cifra para América Latina.

Cómo se conecta con la impresión. Para liberar la impresión, el usuario acerca su credencial al lector del multifuncional, el lector entrega un número y el software busca a quién pertenece. Lo habitual es que el lector lea el número de serie de la tarjeta, no su zona protegida: leer esa zona exige la clave de quien creó la tarjeta, por ejemplo el proveedor del control de acceso. Ahí está la trampa. Toda tarjeta MIFARE trae un número de serie que se lee sin clave, y un fabricante de control de acceso advierte que, usado solo, es incluso menos seguro que la mayoría de los sistemas de 125 kHz. Resultado: una tarjeta que en la puerta pide contraseña, en la impresora puede funcionar como una que solo dice su número. Con otras, como Seos, ni eso: su número de serie es aleatorio, y el lector necesita leer la credencial protegida.

Qué hace el canal con esto. La tarjeta del edificio la elige otro proveedor, pero el lector del multifuncional lo pone el canal. Si el cliente sigue en 125 kHz, la impresora hereda esa debilidad; si ya migró a una cifrada, el lector tiene que aprovecharla.

Qué hago yo con esto.

Para venderlo:

  1. Véndelo como seguridad. Si el cliente sigue en 125 kHz, explícale en una frase por qué su gafete se copia: dice su número a cualquiera que se lo pregunte. La impresora hereda esa debilidad, así que propón coordinar con el proveedor del control de acceso que el lector del multifuncional y la migración a una tarjeta cifrada vayan juntos, y que al terminar se apague la de 125 kHz en los lectores: mientras siga encendida, una copia en tarjeta vieja puede seguir entrando. Si lo que imprime es sensible, ofrece además tarjeta y PIN.
  2. Véndelo como rapidez. Con la credencial, el usuario libera sus trabajos con solo acercar su tarjeta o, si el lector lo admite, su teléfono al multifuncional, sin teclear usuario ni contraseña. Es un argumento que se entiende parado frente al equipo.
  3. Véndelo como una sola credencial. Propón homologar el control de acceso: que la misma credencial que abre la puerta libere la impresión, sin repartir tarjetas solo para imprimir. Si el cliente migra de tarjeta o lleva el gafete al teléfono, que el lector del multifuncional migre con él.

Para escoger el lector adecuado:

  1. Identifica la tarjeta antes de cotizar. Pide una tarjeta del cliente y averigua la frecuencia y la tecnología, no la marca: 125 kHz o 13.56 MHz, y de qué tipo. Si nadie lo sabe, que la pruebe el proveedor del control de acceso o el del software de impresión.
  2. Escoge el lector con cinco preguntas. Hay lectores que leen decenas de tecnologías, pero ninguno adivina: se configura para la tarjeta del cliente. ¿Lee esa tecnología de fábrica o necesita una opción o un chip adicional? ¿El multifuncional acepta ese lector? ¿Va a leer el número de serie o la credencial protegida, y quién tiene las claves? ¿Lee las dos frecuencias, para migrar por etapas con tarjetas que traen ambas tecnologías? ¿Lee credenciales en el teléfono, y con qué opción? Deja el modelo exacto por escrito en la propuesta.

Fabricantes mencionados: HID · ASSA ABLOY · NXP · Apple · Salto