La inyección de tinta crece del lado industrial.
Ricoh levanta una fábrica de cabezales y el resto empuja producción. El crecimiento no está en la oficina.
Por Redacción IMAGIZY
Esta semana la industria empaca para Las Vegas: PRINTING United, la feria de impresión que abre el 23 de septiembre. Y los anuncios con los que los fabricantes calentaron la antesala comparten un detalle que al canal de oficina le conviene mirar dos veces: las inversiones grandes no van al catálogo de impresión de oficina.
El más contundente vino de Japón. Ricoh anunció el 18 de septiembre que construirá una instalación nueva en su complejo de Atsugi, en la prefectura de Kanagawa, dedicada a cabezales de inyección de tinta: la pieza que dispara la gota y que Ricoh fabrica también como componente para el mercado industrial, con catálogo, soporte técnico y herramientas de evaluación para quien quiera integrarla en su propio equipo (documentación de producto de Ricoh). Serán unos 39,000 metros cuadrados de superficie construida repartidos en cuatro pisos, con obra a partir de noviembre de 2026 y terminación prevista en la primera mitad de su año fiscal 2028; el edificio además concentrará funciones de manufactura que hoy están repartidas en varios inmuebles del mismo complejo. La meta declarada es más que duplicar su producción actual de cabezales. Koji Miyao, presidente de Ricoh Graphic Communications, llamó a la nueva planta «una inversión estratégica en el futuro del negocio de inyección de tinta de Ricoh» (comunicado de Ricoh, dato de parte interesada; la cobertura del medio británico Print in the Channel reproduce el anuncio sin reporteo propio).
No fue el único movimiento en esa dirección. Kyocera presentó rumbo a la feria su TASKalfa Pro Tandem, que encadena dos motores de inyección de tinta de producción bajo un solo operador, pensado para imprentas comerciales, con capacidad de hasta 5 millones de imágenes al mes. Canon llevará al mismo piso de exposición su catálogo de prensas de producción y gran formato. Y Epson estrenó CONTOURJET, una marca nueva para imprimir directo sobre objetos tridimensionales con un robot industrial de seis ejes (los tres anuncios son boletines de las propias marcas, publicados por The Cannata Report). Antes, el 9 de septiembre, Fujifilm había anunciado la venta de su subsidiaria china de placas de impresión, un movimiento que Wirth Consulting lee como un giro hacia la impresión digital de producción.
Conviene decir lo que no cambió, porque es parte del mismo cuadro: la oficina sigue recibiendo producto. En esos mismos días Canon presentó dos equipos A4 para oficina pequeña y mediana, y el medio que cubrió la fábrica de Ricoh los publicó en la misma portada. Lo que separa a unos anuncios de otros no es la existencia, es el tamaño del compromiso: un lanzamiento de catálogo se anuncia con una ficha técnica; una fábrica se anuncia con una obra de dos años.
El otro frente es el de los servicios. Quocirca, la firma británica que estudia esta industria, publicó el 15 de septiembre su lectura de la estrategia de Ricoh en Norteamérica: una oferta que suma servicios de espacio de trabajo y automatización documental, y que —en palabras de la propia firma— abre la oportunidad de construir ingresos que no dependan del volumen de páginas ni de los contratos de servicio de equipo. Quocirca pone ahí mismo su reparo: Ricoh dice enfocarse en «resultados, no herramientas ni personal», pero esos resultados se apoyan en un abanico de herramientas, y la compañía también provee personal, desde recepción hasta funciones que no son del MPS tradicional.
La lectura de IMAGIZY. El multifuncional de oficina no se está muriendo: está pagando la transición. Nuestra hipótesis —y la enunciamos como tal, porque ningún fabricante publica ese desglose— es que el contrato por página sigue generando la caja con la que estos mismos fabricantes financian fábricas de cabezales, prensas de producción y plataformas de servicios. Pero una fábrica es la forma más honesta que tiene una empresa de decir hacia dónde cree que va su negocio, y la fábrica anunciada estos días no apunta a la oficina.
Para el canal de LATAM esto es señal, no impacto inmediato. Las ferias y las obras quedan lejos, pero las marcas son las mismas que firman los contratos de distribución en la región, y su mezcla de ingresos futura define qué programas de canal, qué inventario y qué atención recibirá la oficina de aquí a cinco años. La escala se declara con honestidad: nada de lo anunciado cambia mañana el catálogo que un canal de la región puede cotizar; lo que cambia es el mapa de prioridades de sus proveedores.
Lo que conviene vigilar los próximos meses es corto: qué peso gana la producción ligera en el programa de canal de cada marca que representas; si la inyección de tinta industrial empieza a bajar en forma de equipos alcanzables para un canal de oficina, como ya pasó con el gran formato; y cómo reporta cada fabricante sus segmentos en los próximos resultados, porque ahí se verá si la oficina sigue siendo negocio principal o pasará a segundo término de prioridad.
Fabricantes mencionados: Ricoh · Kyocera · Canon · Epson · Fujifilm