Caímos en la maldición de las copiadoras.
Una papelería, una Xerox análoga y una deuda de más de veinte años con la industria: por qué existe IMAGIZY.
Por Eduardo Mendoza
En esta industria hay un dicho que todos hemos escuchado alguna vez: «caíste en la maldición de las copiadoras». Es la forma coloquial de decir que, cuando entras aquí, ya no sales. Si estás leyendo esto, es muy probable que tú también hayas caído, y que sepas exactamente de qué hablo. Puedo confirmarlo personalmente. Mi primer trabajo, informal y a los dieciséis años, fue en la papelería de mi barrio con un anuncio afuera que decía “Copias con equipo Xerox”. El dueño, el señor Alfonso (nunca olvidaré su nombre), me contrató para sacar copias, empalmarlas, organizarlas y repartirlas en las escuelas primarias de la zona.
La copiadora, una análoga que todavía no sabía ordenar juegos: no hacía «sort». Así que había que sacar todas las copias, subirlas a la azotea de la papelería, tenderlas sobre una mesa larguísima y armar los juegos de documentos a mano. A veces nos agarraba la lluvia, a veces los ventarrones. Como fuera, había que terminar todo lo que los maestros habían encargado. Después venía el reparto: visitar primaria por primaria, entregando paquetes. Nunca imaginé, a esa edad, que las copiadoras me acompañarían tantos años. Luego se volvieron mi trabajo formal: pasé por fabricantes y desarrolladores que me formaron en este medio, y a esta industria le debo mis mejores experiencias y satisfacciones profesionales.
Sé que no soy el único. Esta industria está llena de historias de gente increíble que tengo el honor de conocer: la del técnico que empezó cargando tóner, la del vendedor que aprendió el negocio puerta por puerta, la del que fundó un canal y lo construyó con su familia. A los que han logrado llegar hasta aquí, sobreviviendo crisis, transiciones tecnológicas y márgenes cada vez más delgados, vaya el reconocimiento: quedarse en esta industria nunca ha sido casualidad. Y a la industria misma, las gracias. Nos ha dado oficio, relaciones y experiencias; para muchos, todo esto se ha convertido en un estilo de vida.
Desde aquella azotea hasta hoy, la industria se reinventó varias veces. La copiadora análoga se volvió digital, y luego multifuncional conectada a la red. El negocio de vender equipos se volvió contratos de servicios administrados. El documento dejó el papel para volverse flujo digital, luego nube, y ahora inteligencia artificial que lee, clasifica y entiende lo que antes solo se copiaba. Los números de hoy cuentan esa transición mejor que cualquier nostalgia. En la encuesta de Quocirca a 85 ejecutivos del sector (abril y mayo de 2025), 73 % espera que los volúmenes de impresión caigan el próximo año, con una caída promedio de 8.4 %. Mientras tanto, la captura inteligente de documentos, que es la evolución de aquel escaneo, creció 14.5 % en 2024 y apunta a crecer alrededor de 16 % anual hasta 2029 (Infosource, septiembre de 2025). En veinticuatro años pasaron tantas cosas que no podemos seguir pensando que el negocio del futuro será igual al que conocimos.
Y en todos esos años, una constante que me acompaña como una piedra en el zapato: esta industria comunica bien hacia adentro y mal hacia afuera. Mucha tecnología nunca se descubre en su totalidad. Cientos de análisis quedan archivados de biblioteca, porque no hay un enfoque orientado a generar valor en la comunicación de la industria. Mientras tanto, el mundo de TI cambia a una velocidad extrema y el canal aún busca cómo adaptarse. Lo grave es que, si nuestra forma de llegar al mercado no se alinea con lo que el cliente de hoy exige, el riesgo es real: ser integrados por otros, o desaparecer de una forma que nadie esperaba.
IMAGIZY nace como una deuda que siempre quise pagar: ayudar a traducir valor, para el canal y para el cliente final. Y no es un esfuerzo personal: es el esfuerzo de un equipo con la misma misión. Un cliente no compra por leer un folleto, un artículo o una presentación genérica de ventas. Compra porque hay un dolor urgente que resolver, tú lo entiendes y le das la tranquilidad de que lo vas a resolver. IMAGIZY existe para ser un traductor de ese valor para el canal en Latinoamérica: la región donde históricamente no se escuchan los retos que enfrentan las empresas, donde se rompe la estandarización, y donde el ingenio, la calidez y la resiliencia de nuestra cultura también forman parte de los negocios.
El tamaño de la deuda lo dice nuestro idioma. El español superó por primera vez los 500 millones de hablantes nativos, ya es la tercera comunidad nativa más grande del planeta (solo después del chino mandarín y del hindi) y suma más de 630 millones de hablantes potenciales (Instituto Cervantes, 2025). Todo ese mundo está ahí para escuchar nuestro valor. Esta industria no tenía un solo medio independiente dedicado que le hablara en su idioma. Ya lo tiene. Los años que vienen traen retos que no se parecerán a los que ya libramos, pero descifrarlos, esta vez, no tendrá que hacerse a solas. Aquí, la industria se escucha.
Fabricantes mencionados: Xerox